11. noviembre 2017

Bem vindo o Brasil

Der Lotse geht von Bord!

El 3.11.2017, a las 14:00 horas, lanzamos el ancla después de un viaje de 4’600 kilómetros desde Dakar, en el puerto de Vitorià. Durante las últimas cincuenta millas náuticas, hemos sido acompañados por bobos que sobrevuelan nuestras cabezas en vuelo de formación. ¡Qué elegancia! Observamos como escaneaban la superficie del agua para picarla y agarrar un pez volador. Más cerca de la costa vimos fuentes: ¡ballenas! De vez en cuando hasta llegamos a ver una casualidad.

Y entonces los contornos de una ciudad aparecieron en el horizonte – el primero desde que salimos del Dakar hace siete días. Durante este tiempo tuvimos excepto nubes, agua, sol, luna y de vez en cuando un barco o una pájaro fragata nada que enfrentar. Frente a nosotros se encuentra Vitorià, un pueblo de 270’000 habitantes. Una larga fila de rascacielos feos bordeaba la playa. Parecían importados de la antigua RDA: Plattenbauten! Para vivir así, no tengo que ir a Brasil, pensé en silencio. ¿Pero quizás la ciudad parece más atractiva? Veremos si vamos a tierra hoy.

Nos dijeron que a las 2pm un piloto llega a bordo para escoltar al Grande Amburgo hasta el puerto. Pero esta mañana, después del desayuno, nos enteramos de que no podemos atracar esta noche. El puerto de Vitorià tiene sólo dos muelles para barcos de nuestro tamaño. Mientras un lugar no esté vacío, no iremos al puerto. El cocinero vino a nosotros antes. Quería saber si vendríamos a cenar y nos quedaríamos a bordo. (Alejado del postre que se ha hecho de una manzana durante unos días, pone algo bueno en la mesa todos los días. Otra razón más por la que comemos a bordo es que hoy hay pizza. ¿Qué es mejor que la pizza, preparada por un italiano?