Circumnavigation
El título podría indicar también una vuelta al mundo en barco. Lo que nos ha gustado desde el principio de ese refrán es que nosotros también levantamo anclas tal como suele decirse en el jargón naval.

Zarpar de un puerto familiar significa también dejar detrás lo conocido y querido (nuestras comidas típicas como el “Rösti”, “Fondue”, los chocolates, etc.) y partir hacia nuevos horizontes. Nos ilusionan esos momentos. Al mismo tiempo nos entristece el hecho de dejar en Suiza a nuestra familia y a tantos amigos y conocidos.

El viaje es la meta
Somos conscientes de que nuestro plan es exigente. También conocemos el proverbio “El hombre propone y Dios dispone”. Sin embargo, un viaje tal ha de ser planeado. Hemos invertido unos tres años en su planificación y sabemos también que, en el fondo, el viaje es la meta. Y nos causa mucha alegría, independientemente si dura un, tres, cinco o siete años. Permanencia pasada

¡Muchas gracias!

Resulta imposible resolverlo todo uno mismo. Pese a nuestro gran entusiasmo y a la experiencia de viaje acumulada entretanto, la ayuda de amigos, colegas y de familiares es indispensable.Y ya estando de viaje necesitaremos tarde o temprano de otros. Por ejemplo, de los nómadas tuaregs que nos indican el camino hacia el próximo oasis; o de un aduanero que nos ayuda a gestionar las formalidades en la frontera; o de un “gomero” en Bolivia que nos repara un neumático ya varias veces averiado y lo prepara para los próximos 200 kilómetros.

Y sin el apoyo de amigos no existiría tampoco este logo y nuestra presentación en internet. Mil gracias a Giusi y Dominik y a todos los que nos han ayudado y apoyado.

¡Deséennos buena suerte y que regresemos bien a casa!